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UNA VIRGEN HUERTANA QUE ENCANDILÓ A LA CIUDAD

Procesiones y traslados de la Patrona de Beniaján a Murcia

 

por Gabriel Nicolás Vera. Noviembre, 2014

 

El próximo 29 de noviembre y dentro de los actos organizados en Murcia para conmemorar el 50 Aniversario de la proclamación de la Virgen María como Madre de la Iglesia, se va a realizar en la capital la denominada Magna Procesión de las Doce Estrellas. La organización del evento, a cargo de la agrupación de Cofradías y Hermandades de Gloria de la Ciudad de Murcia, ha brindado la oportunidad a Beniaján de que sea su patrona, Nuestra Señora del Carmen, la que forme parte de este desfile en representación de la amplísima y profunda devoción carmelitana que existe en el municipio. Será por tanto la imagen beniajanense la que complete la docena de advocaciones marianas que recorrerán las principales calles de Murcia en tan esplendoroso acontecimiento.

Para los creyentes y cofrades de nuestro pueblo, además de un honor, llevar la Virgen a Murcia se convierte ahora en un reto apasionante. Y es que las evidentes dificultades que entraña la organización y el traslado del conjunto escultórico, se verán sobradamente recompensadas con la vivencia extraordinaria de poder contemplar y acompañar a la patrona desfilando fuera de Beniaján, nada menos que en la capital y en esta ocasión junto a otras imágenes de grandísima solera entre la iconografía murciana. Semejante circunstancia, sin duda extraordinaria, también ha venido a remover las memorias de nuestros mayores y desempolvado papeles amarillentos que nos recuerdan que tampoco es la primera vez que sucede: echando la vista atrás, en nuestra historia devocional hay documentadas al menos cuatro ocasiones más en las que la Virgen del Carmen de Beniaján ha procesionado en Murcia. Todo un privilegio del que, en apenas unas semanas y tras más de cincuenta años sin suceder, tendremos la oportunidad de ser testigos.

 

EN LA SOLEMNE PROCESIÓN DEL CORPUS

Que nuestra imagen de la Virgen del Carmen siempre se ha considerado una obra de arte muy singular capaz de despertar todas las atenciones, además de constituir una devoción señera en el ámbito de la Vega, ya lo demuestra un hecho acaecido en 1891. Con motivo de las fiestas capitalinas del Corpus Christi de aquel año, se solicitó que el grupo escultórico desfilara en la solemne procesión acompañando a la Custodia. Los festejos del Corpus eran entonces todo un acontecimiento religioso y social en Murcia, organizándose gran variedad de actos en aquellos días. La procesión de Santísimo Sacramento tenía lugar el jueves y era, con mucho, el desfile sacro más importante de cuantos se celebraban en la capital.

Tal como ocurre hoy, partía de la Catedral teniendo como protagonista a la Custodia, pero en él participaban también varias bandas de música, carrozas alegóricas, caballerías, personas vestidas con trajes de diversas épocas... y toda una corte de imágenes relacionadas con la vida civil y religiosa de la ciudad: los patronos de los distintos gremios, los titulares de las principales parroquias, el arca de los Cuatro Santos, San Patricio y Nuestra Señora de la Fuensanta. El 28 de mayo de 1891, la Virgen del Carmen de Beniaján formaría parte de tan selecta comitiva arropada por sus vecinos y en compañía de los máximos representantes de su pueblo.

Los periódicos de la época hacen repetidas alusiones a la patrona beniajanense en sus crónicas sobre aquellas fiestas. Seis días antes del mencionado desfile ya se publica: “La grandiosa concepción de Salzillo, la Virgen del Carmen sacando las almas del Purgatorio, grupo escultórico que se venera en Beniaján, saldrá en la procesión del Corpus [...] feligresía en la que sus vecinos están orgullosos de tener aquella joya de arte, ante la cual, piadosa y artísticamente, se extasían. A pesar de lo que pesa el grupo y a pesar de la distancia, los de Beniaján contribuirán a la procesión del Corpus con una gran imagen que llamará la atención de propios y extraños”; y concluyen las reseñas diciendo que: “Dicha famosa imagen quedará depositada en la Catedral hasta el domingo último del presente mes, en cuya tarde será conducida a Beniaján”.

Precisamente sobre la estancia de nuestra imagen en el templo principal de la Diócesis, el ‘Diario de Murcia’ hace referencia días después a las muchas personas que estaban acudiendo a contemplarla de cerca; se apunta además el motivo por el que no pudo ser colocada en el lugar primeramente asignado, la Capilla de los Vélez: la imposibilidad de hacerla entrar por sus puertas. Otro periódico, ‘La Paz’, remarca en sus páginas que “merecen un elogio los de Beniaján por habernos dado a conocer la joya religiosa que conservan, y al demostrar que saben apreciar el arte se enaltecen igualmente”. El domingo 31 de mayo de 1891, Nuestra Señora del Carmen volvía en romería a Beniaján "con tanto acompañamiento como llevaba cuando fue traída a la ciudad”.

 

PRIMERA RESTAURACIÓN

Al cumplirse el segundo centenario de la llegada de la imagen de la Virgen del Carmen a Beniaján, la Cofradía y la Parroquia acuerdan que la talla de la patrona sea restaurada por primera vez en su historia. Será en 1906 cuando se acometa esta labor, encargada al prestigioso escultor Francisco Sánchez Araciel y suponiendo el traslado de la imagen hasta el taller del artista, ubicado en un palacio señorial de la murciana Calle Jabonerías.

Araciel sería el último continuador de la escuela salzillesca en el siglo XIX y, a juicio de muchos, el mejor imaginero de aquella época en nuestra región. Como curiosidad, se especializó en la talla de una imagen en particular: el Corazón de Jesús, saliendo de su gubia casi todos los venerados desde entonces en las parroquias murcianas. Al parecer, para Beniaján también realizaría uno, tristemente desaparecido en 1936 con el incendio de la iglesia.

El 13 de enero de 1907, una vez consumada la restauración de la Virgen y eliminado el natural deterioro sufrido por la talla en doscientos años de existencia, Nuestra Señora del Carmen volvió a Beniaján en multitudinaria romería. El periodista Martínez Tornel escribiría dos días después en ‘El Liberal’ acerca de este acontecimiento, artículo que también recoge su particular y literaria descripción de la imagen: “El domingo, cuando más concurrido estaba el Puente por el hermoso sol que hacía, apareció, llevada en andas y camino de Beniaján, una de las obras más atrevidas de Salzillo. Es un grupo de esculturas muy bien compuesto, en el cual figuran la Virgen del Carmen, el Niño Jesús, dos serafines, un alma libertada del purgatorio y tres almas sufriendo aquel fuego que sin consumir abrasa. El alma libertada está representada por una mujer joven, bellísima y enteramente desnuda; pero hecha con tal arte que no se paran mentes en la materialidad turgente de su desnudez, sino en lo simbólico de su significación, pues en aquella hermosura sólo se ve la de un alma purificada que lleva un ángel a la celestial morada. Quizá sea el de esa figura el único desnudo femenino que hiciera Salzillo pero, por ese sólo, demostró cómo el arte podía poner al lado de la misma Virgen del Carmen a una Eva redimida”.


CORONACIÓN CANÓNICA DE LA FUENSANTA

Nuestra patrona sería trasladada hasta Murcia por tercera vez veinte años más tarde, en 1927, pero en esta ocasión con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de la Fuensanta. El Concejo había convocado a todos los murcianos de la ciudad y de la Huerta para que acudieran a los festejos programados con motivo de este singular acontecimiento; entre otros, había promovido la organización de un magno desfile conmemorativo en el que podrían tomar parte todos aquellos pueblos y parroquias que así lo quisieran, invitando a que trajeran consigo la imagen que más veneraran en sus respectivos lugares.

En Beniaján se recibió con mucho entusiasmo la noticia y, de forma inmediata, la Cofradía de la Virgen acordó que los fieles peregrinarían a Murcia acompañados de su querida patrona. Se partió desde el Atrio de la Iglesia el día 24 de abril, fecha de la Coronación, comitiva que abría el Estandarte de la Hermandad y cerraba la sagrada imagen, llegando en romería hasta la murciana Parroquia del Carmen al atardecer; allí la recibieron muchísimos vecinos del barrio que, unidos a los beniajanenses en la común devoción carmelita, arroparon con gran cariño a nuestra patrona. La Virgen del Carmen se alojó en dicha iglesia hasta el día 25, de la que saldría en procesión para dirigirse a la Catedral. A la Plaza de Belluga acudieron también las distintas imágenes y las muchedumbres llegadas de todos los rincones de la comarca para honrar a la patrona de Murcia y, a las seis de la tarde, partió el singular desfile que habría de recorrer las principales calles de la ciudad .

Según se desprende de las crónicas periodísticas relativas al evento, nuestra Virgen del Carmen fue de las más elogiadas: “En esta imagen en la que Salzillo puso toda su alma, tiene puesta el pueblo de Beniaján toda su fe y entusiasmo” (‘El Liberal’); “Rico paso, notable escultura de Salzillo que llamó mucho la atención” (‘La Verdad’). Nuestra Señora del Carmen volvió a su pueblo aquella misma noche y nuevamente acompañada por los beniajanenses, que orgullosos emprenderían el retorno tras las singulares muestras de admiración despertadas por su patrona. Llama la atención que en todos estos escritos periodísticos, como en los del XIX, se mencione a Salzillo como autor. Así se creía entonces, puesto que la atribución a Dupar hoy mantenida es de fecha más reciente.

 

EL REGRESO DE LA IMAGEN RECUPERADA

Tres décadas después de aquel memorable desfile y con una devastadora guerra de por medio, Beniaján en pleno acudía por cuarta vez a Murcia para procesionar con su Virgen del Carmen. En realidad se trataba de recoger la imagen para traerla de nuevo al pueblo, una vez finalizados los trabajos de reconstrucción de la talla realizados por Sánchez Lozano a partir de los restos recuperados de la anterior, que tan mal parada acabó en el terrible incendio de la parroquia beniajanense acaecido en 1936.

Fue la tarde del 12 de julio de 1956. La Virgen salió radiante del murciano Convento de Agustinas para dirigirse en procesión al Palacio Episcopal, en cuyo claustro recibió los elogios y la bendición del Obispo Sanahuja y Marcé. Desde allí, acompañada por una multitud y por la Banda de Música del pueblo, emprendería por fin el camino de regreso a Beniaján. Llegó cerca de la medianoche, poniendo el broche a una jornada que las crónicas tildan de apoteósica, y que muchos vecinos aún recuerdan con entusiasmo y profunda emoción. Desde entonces, la Virgen del Carmen de Beniaján no ha regresado a la capital. Será el sol del otoño el que dore su próxima salida por las vetustas calles de la urbe, al calor de sus fieles hijos, que la seguirán allá donde vaya.

© Gabriel Nicolás Vera (2014)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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